¡Oh, gentes! En verdad, os hemos creado de un hombre y una mujer y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis (Sagrado Corán, 49:13)
El ser humano interactúa en sociedad. De acuerdo con el sabio islámico Murteza Mutahhari(1984) (que Dios se complazca de su sabiduría):
La vida humana es social en el sentido que es esencialmente gregaria. Por una parte, las necesidades humanas, los beneficios, las satisfacciones, el trabajo […] son sociales en esencia, y el sistema social no puede mantenerse de otra manera que a través de la división de la labor, de la economía y de una satisfacción compartida de las necesidades en el marco de unas tradiciones y sistemas particulares. Por otro lado, las ideas y los ideales específicos, los temperamentos y los hábitos gobiernan a los seres en general, dándoles un sentido de unidad y de integración. En otras palabras, la sociedad representa un grupo de seres humanos quienes, bajo […]una serie de requerimientos y bajo la influencia de unas creencias, unos ideales y unos objetivos, están amalgamados el uno con el otro y se sumergen en un continuo de vida colectiva.
Desde una perspectiva social, es necesario reconocer que al momento de establecer una relación social o incluso de entablar una sencilla conversación, cada persona deja entrever no sólo lo que piensa, sino lo que cree, lo que ha aprendido desde su hogar, sus costumbres y sus puntos de vista en cuanto al microcosmos al que pertenece. En pocas palabras, cada ser humano demuestra de qué cultura hace parte al momento de interactuar con los demás.
El vehículo para que el ser humano se socialice es el lenguaje. Por esta razón, la relación entre lengua y cultura es innegable, así como la relación directa entre un hermoso tejido y el hilo que se usa para hacer la más bella pieza: las sociedades hilan sus culturas con las agujas imparables del lenguaje.
En el aula de clase, el aspecto cultural no debería ser obviado por los maestros. En el aula de clase bilingüe es vital que tanto maestros como estudiantes sean conscientes de la relación estrecha que existe entre la lengua que está en proceso de ser aprendida, la lengua materna y la cultura subyacente a estas. El maestro debería ser quien oriente a sus pupilos en la creación de un sentido de pertenencia hacia sus propias lenguas y por lo tanto, hacia sus propias culturas. Entretanto, el gobierno central de cada país debería tomar muy en cuenta las necesidades del pueblo y su derecho a aprender una segunda lengua sin obviar la propia, sus creencias o sus costumbres. Si esto se lograse, la educación bilingüe ofrecería espacios más inclusivos para todos.
De acuerdo con Elinor Ochs (2002), existe un momento en el desarrollo del ser humano al que ella denomina la socialización del lenguaje. Este elemento se cimenta desde la noción que el proceso de adquisición de la lengua es parte de un proceso aún más largo que es el de convertirse en miembro de una sociedad. En un aula de clase bilingüe, el proceso de socialización del lenguaje es bien visible. Además, cada estudiante despliega constantemente los aspectos de su cultura y desea expresarlos a sus compañeros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario